¿Cómo puede ayudar la fisioterapia a nuestra sexualidad?

orgasmo2Aunque cada vez se oye más hablar acerca de la Fisioterapia de Suelo Pélvico, sigue siendo aún una gran desconocida.

Nos hablan de Fisioterapia en traumatología, deportiva, neurología, y hasta pediátrica; y más o menos somos capaces de hacernos una “imagen” de lo que el Fisioterapeuta puede hacer en consulta con un paciente de este tipo de especialidades. Pero… ¿Qué hace un Fisioterapeuta de Suelo Pélvico? ¿Para qué vale? ¿Realmente necesito su ayuda? ¿Cómo va a tratarme?
Lo primero que tenemos que tener claro es que aunque hay más incidencia en disfunciones de suelo pélvico en mujeres debido a nuestra fisiología, también los hombres las sufren.
La rehabilitación de Suelo Pélvico abarca cuatro ámbitos: urología (incontinencia urinaria, patología prostática, prolapsos, etc…), ginecología y obstetricia (trastornos de la menstruación, menopausia, preparación al parto, recuperación postparto, etc…), coloproctología (estreñimiento, incontinencia de heces, etc…) y fisiosexología.
Si poco se sabe de la Fisioterapia de Suelo Pélvico, ya de la especialidad de Fisiosexología, apaga y vámonos… Es la gran desconocida.
Más o menos nos podemos hacer una idea de como el fisio puede ayudar a una embarazada haciendo “gimnasia”, y seguro conocemos a alguna amiga que le “escapaba el pis” e iba a hacer ejercicios con un fisioterapeuta. Pero ¿fisiosexología?, ¿fisioterapia para problemas sexuales?

Pues sí, así es, los fisioterapeutas de suelo pélvico podemos ayudar y mucho en las disfunciones de tipo sexual.
Para que veamos un poco las cifras, la disfunción sexual es el trastorno más común por mujeres con patología de suelo pélvico. Cuatro de cada cinco mujeres con disfunción de suelo pélvico, presentan anorgasmia, dolor o sequedad vaginal debido a falta de tono en la musculatura de suelo pélvico, incontinencia de esfínteres o prolapsos.

Es un porcentaje bastante elevado; y sin embargo cuando llegan a consulta, por algún problema de incontinencia, prolapso o por que han sido mamás recientemente y se notan “raras”; muy pocas al realizar la primera entrevista, te cuentan que tienen problemas de tipo sexual. En muchas ocasiones, cuando ya tienen confianza contigo, es cuando se abren a contar sus problemillas.
Aquí nos encontramos con que además de desconocimiento aún existen muchos tabúes respecto al sexo y lo peor… muchos mitos que nos hacen creer que las disfunciones sexuales son normales y hay que convivir con ellas.
Sin embargo, no es así. Una cosa es que sean habituales por diferentes situaciones o etapas de la vida de la mujer y del hombre; y otras que sea normal.
Por ejemplo, ¿es habitual tener dolor en relaciones tras un parto, cirugía ginecológica o urinaria? Pues claro que lo es, pero para nada es normal. Con un plan de tratamiento adecuado, cuidados y conocimiento de tu cuerpo, puede mejorar y que puedas volver a disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales como lo hacías antes; mejorando así tu salud y calidad de vida.

El problema viene cuando queremos normalizar algo que es innormalizable. Me creo que como es normal, tengo que vivir con ello y por lo tanto lo callo, y con el tiempo se acaba convirtiendo en un tabú y por lo tanto en sufrimiento.
Según las estadísticas, existe una alta prevalencia de disfunciones sexuales en la etapa adulta y sin embargo un bajo índice de consulta.

Pero… ¿cuándo hablamos de disfunciones, de que estamos hablando?
Se llama disfunción sexual a la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual. … Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser físicas, psicológicas o ambas.
Como las causas pueden ser diferentes, es importante que tengamos en cuenta que el tratamiento debe ser multidisciplinar: ginecólogos, psicólogos-sexologos y fisioterapeutas, trabajando codo con codo.

El fisioterapeuta es quien se va a encargar de los problemas que tienen que ver más con la fisiología.
Por ejemplo, si un paciente llega a consulta y nos cuenta que tiene problemas para excitarse, tendríamos que preguntarle si lo que le cuesta es la parte más emocional de la excitación o que sí que se siente excitado, pero sin embargo es su cuerpo quien no responde como debería a la excitación. En el primer caso el sexólogo sería el profesional con quien trabajar ya que la causa puede ser un conflicto emocional, una vivencia pasada o incluso un problema de pareja; y sin embargo, en el segundo sería el fisioterapeuta, ya que parece una dificultad más a nivel fisiológico.

Es muy normal que en la consulta de Fisiosexología encontremos personas con bajo deseo sexual, problemas en la lubricación, pocos orgasmos o ninguno, poca satisfacción y dolor en las relaciones.

Estas son algunas de las disfunciones en las que la fisiosexología te puede a ayudar.

En la mujer:  

-Disfunción orgásmica femenina: encontramos la anorgasmia, que es la dificultad para llegar al orgasmo o incluso no llegar a él; y la disorgasmia, donde se llega al orgasmo pero es doloroso.

Dispareunia: dolor antes, durante o después de la relación.
– Vaginismo: imposibilidad de penetración, ya que ocurre un espasmo de la musculatura del suelo pélvico. En muchas ocasiones o identifica el ginecólogo cuando al intentar realizar la exploración le es imposible.

En el hombre:

Dispareunia: dolor en las relaciones
Eyaculación precoz: eyaculación temprana y sin control que imposibilita seguir con el coito.
Disfunción eréctil: incapacidad persistente para conseguir y mantener una erección adecuada.

¿Y cómo me va a tratar un fisiosexologo?
Lo primero que va a hacer es una historia clínica, que es el medio con el que los fisioterapeutas recogemos información, pasamos tests y vemos cómo funciona la estructura física del paciente.

Valoramos la postura, la respiración, como funciona tu abdomen, diafragma, si hay cicatrices, y por último se explora la musculatura del suelo pélvico de forma externa e interna, al igual que las vísceras.

Desde ahí hacemos un plan de tratamiento, donde aplicamos técnicas que también utilizamos en otras espacialidades de la fisioterapia y seguro conoces.

Usamos terapia manual: masaje, movilizamos vísceras, tejidos, ligamentos, pelvis, sacro, lumbares, diafragma, tratamiento de las cicatrices, etc…

Reducamos la respiración, usamos técnicas de relajación y visualización, ejercicios de suelo pélvico y abdomen (dónde podemos mencionar la Gimnasia Abdominal Hipopresiva), ejercicios de propiocepción, y usamos aparatos como son la electroestimulación o el biofeedback.

Pero para mí sin duda una de las herramientas más importantes que tenemos, es dar a conocer la anatomía de esta zona tan íntima, y como funciona; para que la persona conozca su cuerpo y disfrute plenamente de él, porque al fin y al cabo, ¿no es para lo que estádiseñado?

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