Época de crianza: 10 consejos para gestionar mejor tu tiempo

Dicen que los hijos tienen entre otras funciones, hacernos de espejo.

La crianza nos hace visibles muchas de nuestras carencias y nuestras potencialidades; pero sin lugar a dudas, lo que sí hacen nuestros hijos desde el momento mismo de la concepción es cambiarnos la vida. No dejamos de ser nosotros mismos por el hecho de la paternidad/maternidad, lo que sí se produce es un proceso de maduración y crecimiento por el hecho de enfrentarnos a

. ¿Qué hacíamos con nuestro tiempo antes de ser padres? La holgura con la que podíamos improvisar y disimular nuestra mala gestión se reduce. Ya no es que te quedes sin dormir, sin comer, sin salir…es que tus hijos necesitan hacerlo y son absolutamente dependientes de ti. Lo que haces con tu tiempo es lo que haces con tu vida, y lo que haces con el tiempo de tus hijos es tu responsabilidad también.

Si antes no supiste gestionar adecuadamente tu tiempo, ahora no hay más excusas, o aprendes o aprendes, porque si no lo haces te comerá el estrés y no podrás disfrutar de este periodo como merece.

Las tareas se han multiplicado y tienes más cosas que hacer que tiempo para hacerlas.

Podemos ayudarte a pasar este proceso de la vida con ciertas indicaciones:

1. Redefine tu relación con el tiempo. El tiempo no es tu amo, no es tu esclavo, no es algo mágico que se evapora. “El tiempo dura lo que dura el tiempo” (canta Pau Donés), y así es. Las horas, los minutos… son constructos que nos permiten manejarnos en la agenda y compartirla con otros. El tiempo no se puede acumular, comprar o vender. El tiempo sucede y pasa estés de acuerdo o no, sólo puedes decidir qué hacer con él ahora, como invertirlo.

2. Detecta tus “ladrones de tiempo”. Igual que cuando quieres ahorrar dinero aprendes a prescindir de gastos superfluos, tendrás que descubrir por dónde pierdes tiempo valioso que podrías dedicar a otros asuntos importantes para ti. Repito, importantes para ti, y ahora también para la supervivencia de tu hogar.

3. Acepta que no puedes con todo. La lista de cosas por hacer en esta vida es infinita. Cumplir tus objetivos no necesariamente significa que tengas que hacer las cosas perfectas o tú personalmente, si te empeñas empezarás por sucumbir a la tentación de abandonarte por atender a los demás y ellos pagarán sin lugar a dudas, el precio de tu sacrificio (mal humor, nerviosismo, hipersensibilidad, indecisión, cansancio…). Estudios recientes demuestran que el estrés de sus cuidadores también estresa a los bebés, así como no recibir atención inmediata en sus necesidades. ¿Merece la pena hacerles sufrir por no pedir ayuda? Nadie dijo que había que criar en soledad a los hijos, somos seres sociales.

4. Establece un orden de prioridades en función de los criterios: importante (tienes que hacerlo personalmente) y urgente (tiene que ser ya). Si es importante y urgente como alimentarle al pecho, hazlo sin demora. Si es urgente pero no es importante que lo hagas tú y puede hacerlo otra persona, delega (por ejemplo comprar pañales). Hay cosas que sin ser urgentes son momentos importantes en la relación afectiva con los hijos, por ejemplo el baño, el masaje, el juego, planifica el tiempo que merece para disfrutarlo con calidad, aunque para ello tengas que prescindir de hacer personalmente otras tareas menos prioritarias. Si no es importante ni urgente y te está robando tiempo, directamente, no lo hagas. ¡Simplifica tu vida!

5. Aprende a unir tareas de la misma naturaleza para aprovechar más tus tiempos. Por ejemplo: cocina para toda la semana, esteriliza varios utensilios del bebé a la vez, .. Si estableces rutinas, automatizarás las tareas y necesitaras prestarles mucha menos atención para que estén resueltas, evitarás olvidos y podrás hacer varias tareas simultáneamente.

6. Fortalece la voluntad. Si hay tareas que te da mucha pereza hacer y la vas posponiendo (por ejemplo: ordenar, lavar, coser, …), efectúa la regla: “sólo por 5 minutos”, tu cerebro aceptará el reto con mayor facilidad y superarás el hábito de dilatar las cosas. Poquito a poquito llevarás al día esa faena.

7. Sé flexible. No pierdas los nervios por no llevar la agenda a rajatabla, los niños no son previsibles y nos cambian los planes, si te alteras, tardarás más en tranquilizarlos y llevártelos a tu terreno.

8. Atrévete a poner límites a los adultos y a sus deseos cuando entran en conflicto con lo que tú y tu bebé necesitáis.

9. Incluye en tu agenda tiempo para la pareja y tiempo para ti. No confundas tiempo para ti con tener que trabajar o hacer las tareas domésticas, eso también forma parte de las obligaciones. Eres madre/padre, pero no has dejado de ser persona.

10. Perdónate, cuando no seas capaz de llevar a cabo todos estos consejos. La vida te dará muchas oportunidades hasta que le cojas el tranquillo a esto de ser padre/madre.

Artículo elaborado por Mari Carmen Camacho Gil, Psicóloga y Coach. Colaboradora de Acompañándonos.

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