Como recuperar en sexo tras el parto.

Por Ana Sierra. Publicado en El Mundo Zen.

La llegada de un bebé a la familia, aunque suele ser un momento de gran alegría, provoca que, en muchas ocasiones, cambien nuestros hábitos. La pareja no tiene tanto tiempo para sí misma y el cansancio lo complicada todo.

Es evidente que no todas las mamás lo vivirán igual. Depende mucho de cómo fue el parto, si fue por el canal vaginal, con episiotomía o sin ella, o por cesárea. También si existe o no pareja, pues cada vez son más las mujeres que deciden tener hijos en solitario. Cómo le afectan los cambios hormonales en relación a la sexualidad. Y, por último, cómo eran las relaciones sexuales antes de la concepción del bebé.

LO QUE NOS DICEN

El término cuarentena es lo primero que escucharás relacionado con el sexo tras dar a luz. Hace referencia al tiempo de espera que ha de guardar la madre para volver a mantener relaciones sexuales. Es el periodo que necesita para recuperarse del parto y la cicatrización de la incisión que se le ha practicado en el perineo, denominada episiotomía. Lo oirás aunque el alumbramiento fuera por cesárea, pues también conlleva su recuperación, aunque la vulva y vagina no se vean modificadas, y podría generar dolor durante el coito.

Sin embargo, es sorprendente que en la mayoría de los casos no maticen que el sexo y la sexualidad es mucho más.

LO QUE DESEAMOS

Incluso durante ese periodo de cuarentena, la sexualidad puede estar muy presente en las parejas que acaban de estrenar paternidad, sin que se practique la penetración vaginal. Cada mujer tendrá que descubrir si existe deseo o no tras dar a luz. Es evidente que si no duermes demasiado o tienes dolores -como por ejemplo al dar de mamar- y tu pareja o tú estáis estresados por la nueva responsabilidad de cuidar a su hijo, el sexo quedará en un segundo plano.

Por probabilidad, si tu sexualidad existía como medio para procrear y no era totalmente disfrutada, seguramente desaparecerá tras tener un hijo. Por el contrario, si era positiva y placentera antes de la concepción o el parto, no tiene por qué desaparecer.

Sin embargo, no todo depende de nuestros deseos conscientes. Las hormonas nos pueden provocar falta de apetito sexual o incluso asco por el sexo o la pareja. Quizá ya apareció durante el embarazo y se mantuvo. Tener claro que el deseo volverá a aparecer tras regularnos hormonalmente y que la falta del mismo no se debe a que ya no queramos a nuestra pareja es fundamental para que florezca de nuevo.

Es posible que disminuya nuestra autoestima y que nos sintamos menos atractivas debido a nuestros cambios físicos, lo cual depende también de cómo nos haga sentir nuestro compañero. Algunos pierden el deseo o lo inhiben, por miedo a no saber qué hacer ni qué proponer a una reciente madre.

También puede que nos sorprendan activándolo más que antes. Bastantes mujeres descubren que, tanto en el embarazo como en la etapa de lactancia, su sexualidad se encuentra en pleno auge. Aunque lo habitual es escuchar lo duro que es y lo mal que se pasa con la lactancia, no deja de ser una información sesgada que no representa a la totalidad de las madres. Es más, muchas de ellas aseguran que dar de mamar no sólo les relaja y les genera un tremendo bienestar, sino que incluso les activa el deseo sexual.

Algunas sienten vergüenza por ello, lo viven como algo sucio o fuera de lo normal y lo mantienen en silencio. Pero otras lo experimentan con naturalidad y resuelven esa excitación ofreciéndose placer en solitario o en pareja. Siempre que apetezca, no duela y no exista una contraindicación médica, puede seguir con su sexualidad sin problema. Besos apasionados, mimos, masajes, juegos eróticos, estimulación vulvar, etcétera. También se puede activar el erotismo con películas, fantasías, caricias en cualquier parte del cuerpo, etcétera. Su sexualidad no tiene por qué verse mermada en términos generales por la llegada de un bebé.

LO QUE PODEMOS HACER

Todavía hay mucho tabú al respecto y esto provoca que no demos rienda suelta a nuestro deseo sexual. Además, sólo unos pocos ginecólogos comentan cuáles son las posibilidades de disfrute con las que se cuentan.

Construye el deseo y adáptalo. Trabajar nuestra erótica no requiere mucho tiempo. Las miradas, las caricias, las risas y los juegos de coqueteo subirán la autoestima y reducirán el estrés.

Entrenar el suelo pélvico. Antes, durante y después del embarazo, favorece el parto y la recuperación, a nivel físico y sexual. Practicar Pilates, hacer hipopresivos, ejercicios de kegel o utilizar las bolas chinas también ayuda.

Lubricantes. Úsalos si los necesitas, cuando se pueda. Los masajes del periné con aceite de rosa mosqueta durante el embarazo y tras el parto pueden ser una buena excusa para iniciar el acto sexual. Eso sí, nunca cedas a nada que no desees y disfrutes.

Ana Sierra es sexóloga.

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