El parto respetado

Quiero empezar diciendo que no soy matrona ni madre. Soy una simple acompañante de madres y mujeres.

Pero desde siempre el parto lo he sentido como algo sagrado. Algo tan maravilloso como dar vida a una persona.

Un momento lleno de belleza, de respeto y de emoción, entre madre, pareja o acompañante y bebé.

Y repito, no soy madre. No he vivido esa experiencia.

Pero un día una gran amiga llegó en su postparto a consulta con mucha pena, con más miedo y aún con más dolor. En ese momento fue cuando tuve claro que acompañaría a las mujeres en esta etapa.

Desde entonces muchas mujeres a diario pasan por consulta en su postparto. Unas vienen a revisión porque hemos trabajado juntas en el embarazo, otras por que se encuentran diferentes e incluso con disfunción… Todas hablan del parto, del nacimiento de su bebé. Unas con un recuerdo, un amor y un agradecimiento increíble; y otras con dolor, sufrimiento, miedo y viviendo un trauma que las quedará grabado en su cuerpo de por vida.

No sé si será sororidad o empatía femenina, pero el oír el sufrimiento de una mujer en el parto y el sentirse en un momento tan vulnerable atacada, no respetada, infantilizada, haciéndose otra persona dueño de su cuerpo, nos remueve por dentro.

Otro año más desde el año 2004 seguimos visibilizando a través de esta semana del parto respetado lo que aún se encuentra en partos y nacimientos: violencia obstétrica.

La violencia obstétrica existe, sí que existe.

Se considera un tipo de violencia de género en el que existe la apropiación del cuerpo y de los procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres1.

Aunque España aún no las ha tipificado específicamente, las prácticas constitutivas de violencia obstétrica se encuentran prohibidas en nuestro país, ya que suponen la vulneración de derechos básicos reconocidos en Convenios internacionales, así como en nuestra Constitución: a la integridad física y moral (artículo 15), a la libertad personal (artículo 17) y a la intimidad (artículo 18).2

Sin embargo, la realidad es que estas prácticas a día de hoy se siguen haciendo y muchas mujeres ni si quiera son conscientes de estar viviendo prácticas prohibidas, como puede ser la maniobra de Kristeller (maniobra en la que se empuja al bebé desde la parte alta del abdomen de la madre). Con permitir que la mujer se mueva y posiciones más verticales donde la gravedad facilite la bajada del bebé, de forma natural se produce el descenso sin recurrir a esta maniobra.

El no creer cuando la mujer dice que tiene dolor, dar más puntos de lo necesario (“el puntito para el marido”), realizar cesáreas sin ser médicamente adecuado, o no realizarlas cuando sea necesario, realizar más tactos vaginales de los necesarios o realizarlos de forma poco cuidadosa, realizar episiotomías de forma rutinaria, exigir que la mujer coopere o esté en silencio, asumir que la mujer se tiene que adaptar a las necesidades del ginecólogo, no informar u ofrecer opciones sobre las que puede elegir o no pedir consentimiento para realizar prácticas por parte del personal sanitario (una episiotomía o la aplicación de anestesia, por ejemplo), infantilizar a la mujer o la separación de madre y bebé; son parte de las prácticas que se consideran violencia obstétrica.

Creo que nada lo resume mejor que el vídeo de Icíar Bollaín “Por tu bien”. Corto que he podido ver 100 veces y otras 100 veces que lo vea lloraré.

La OMS en el año 2014 redactó la declaración “Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud”. Donde expone: “Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación.”3

En el 2018 la OMS redactó un documento “Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Transformar la atención a mujeres y neonatos para mejorar su salud y bienestar”, el cual recoge 56 recomendaciones para el equipo médico.  Dentro de las cuales podemos encontrar que la mujer esté acompañada por quien ella desee; eliminar ciertas prácticas de rutina como el rasurado púbico, el enema o la episiotomía

Ambos artículos se pueden descargar en la página web de la OMS. Si estas embarazada, te animo a leerlos.

Elegir determidas prácticas, o no elegirlas, o solicitar otras cosas el día del parto, es posible mediante el plan de parto. Modelo publicado en el año 2011 en España, por el Ministerio de Sanidad. Documento que todas las mujeres tienen derecho a elaborar y a pedir a todo el personal que va a atender su parto que conozca y respete, adecuándose evidentemente a las circunstancias médicas que puedan darse.

El lema de este año para la semana del parto respetado es #midecisiondebeserrespetada.

A la que sumo la palabra SIEMPRE. En el parto desde luego, pero en el embarazo, y muy mucho en el postparto, en la lactancia sea del tipo que sea. Al igual que existe el plan de parto, me parece muy importante ampliarlo a un plan de postparto, y que las decisiones de la mujer y la pareja/acompañante en ese momento sean igual de respetadas, escuchadas y se atiendan las necesidades y se dé la ayuda necesaria por parte del equipo médico.

Se va avanzando en los derechos de la mujeres, y por lo tanto en los derechos de la mujer en embarazo, parto y postparto, pero aún nos queda mucho trabajo por hacer.

Mucha información que acercar.

Mucho acompañamiento que dar en el embarazo para que las mujeres y sus parejas o acompañantes se empoderen. Porque es el mayor momento de vulnerabilidad de la mujer, y la pareja o acompañante aquí tiene una gran labor tanto a la hora de acompañar, como a la hora de pedir que se respete la solicitud de la mujer.

Y por último, mucho acompañamiento y tribu en el embarazo y postparto, para cuidarnos como nos merecemos.

Si estás embarazada, infórmate, solicita tu plan de parto, vívelo. Y una vez que has tenido a tu bebé reclama si algo no ha sido respetado, y por el contrario agradece al equipo si te has sentido respetada.

Así se dan los cambios. Para nosotras, hermanas, amigas y todas las mujeres que vengan en el futuro.

Referencias:

1, 2. Observatorio de la Violencia Obstétrica, El parto es nuestro.

3. Declaración “Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud”. OMS, septiembre de 2014.

4. “Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Transformar la atención a mujeres y neonatos para mejorar su salud y bienestar”. OMS, 2018.

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